Hernaldo Zúñiga durante el festival musical Son Nica 2014. CORTESÍA / PI

Hernaldo Zúñiga: “Por ahora, no tengo fecha de caducidad”

“Yo tenía muchas dudas de si iba a ser un cantante profesional o una especie de afición muy activa, muy seductora”, recuerda el artista.

POR JOSÉ DENIS CRUZ

Hernaldo Zúñiga está sentado en un sillón jugueteando con su puro en la sala de un hotel capitalino. Mientras cruza las piernas saca una bocanada de humo para luego clavar su mirada al cielo. En Managua está lloviendo y es probable que los recuerdos de la Masaya donde creció afloren en su mente. Desde donde se encuentra se le ve rejuvenecido, radiante, delgado. Tiene 59 años, pero pareciera que el tiempo no pasara por él.

Vive en México, pero procura viajar a Nicaragua por lo menos una vez al año. Cuando llega al país se le puede ver en Granada disfrutando de un vigorón y un fresco de cacao. Esa comida y los paisajes de su tierra son algunas de las cosas que extraña de la nación.Su última visita fue para recibir el homenaje que diversos artistas le hicieron en un festival musical. Hernaldo aún no piensa en el retiro y considera que su voz se enriqueció en la madurez. “Ahora soy mejor intérprete que cuando era joven”, afirma. Recientemente se le dedicó el Son Nica 2014.

 —¿Cómo recibió ese reconocimiento?

—Tuve como sentimientos encontrados. Por un lado sentí una enorme satisfacción, pero por otro la sensación de que era muy prematuro. Luego me di cuenta que no era precoz,porque yo llevo una carrera profesional de 34 años que justificaban el reconocimiento, más las cifras de ventas, más todo lo que había ocurrido en mi vida, más el número de álbumes.

—¿Qué percibió de parte del público?

—Me sorprendió que la aplastante mayoría fuera una juventud veinteañera. Ellos cantaban a gritos todas y cada una de las canciones que interpreté y yo creo que algunos de ellos ni habían nacido cuando esas baladas fueron éxitos, como es el caso de “En el mismo tren”.

—Hábleme de la experiencia de compartir escenario con otras bandas del país, ¿es la primera vez que ocurre?

—Para mí fue aleccionador y dulce en el sentido de que me gustó mucho escuchar las distintas versiones que hubo de obras mías en las voces y estilos de los distintos interpretes. Me sentí muy arropado, fue un privilegio realmente.

 —Cada vez que viene, sus conciertos se llenan, ¿cómo recibe usted el cariño del público?

—Nunca ha dejado de sorprenderme y yo mismo me hago el ejercicio, antes de salir a escena, de pensar que cada persona se ha tomado muchas molestias para estar sentada ahí.Me siento obligado a hacer el mejor trabajo que pueda, si yo me quedo corto en eso es porque en ese momento no tuve más que dar, porque también hay noches en que uno está en mejor forma que en otras.

 —¿Cómo crea el balance entre viajes,conciertos y familia?

—Yo creo que he encontrado un balance personal. Nunca he privilegiado nada, no digo que la familia es primero o que el trabajo es primero, sino que he metido otro elemento que es mi vida personal, aparte de la familia existen amigos y tengo una necesidad enorme delos viajes, me gusta viajar.

—¿Y cómo le va en la vida familiar?

—Bien. Mi esposa es una persona generosa, no me presiona, me siento muy libre y la verdad he tenido mucha suerte porque he encontrado un buen balance entre mis necesidades personales y las profesionales.

—¿Cómo es Hernaldo Zúñiga padre?

—Soy padre de adolescentes y no creo que ningún padre de adolescente te diga que le va bien [risas]. Me va bien con mis hijos.

—¿Cada cuánto acostumbra venir a Nicaragua?

 —Una vez al año, por lo menos.

—¿Hay algo que extrañe de la Masaya donde creció?

 —Lo que pasa es que la Masaya en la que yo crecí ya no existe, es decir es una versión muy distinta a la que yo viví en mi niñez. Lo que extraño es la conexión con los elementos naturales, cada vez que llovía se producía un aroma en toda la ciudad muy diferente y además habían muchas calles sin pavimentar en ese entonces y todavía no se daba la deforestación que se vive ahora, en fin, era un país intacto y eso es lo que extraño de Nicaragua.

—¿Y eso le provoca nostalgia?

—No. Soy una persona nada nostálgica, veo el pasado como si fuera algo sin implicaciones emocionales mayores. Yo entiendo que eso ya pasó y que no puedo estar en una especie de deseando lo imposible, claro que me gustaría regresar y ver esa Nicaragua de mi niñez.


Hace algunos años pensaba que mi retiro sería al cumplir los 60 años, pero siento que mi voz es mejor en la madurez, se enriqueció y soy mejor intérprete que cuando era joven».

Hernaldo Zúñiga.

—¿Qué hace cuando viene?

—Voy a Granada, me gusta mucho porque además estudié la primaria en el Colegio Centroamérica y tengo unos recuerdos imborrables de esos sacerdotes y ese centro que fue y es leyenda en Nicaragua.

—¿Qué le gustaba de su colegio?

—Disfruté de una educación superior, la mejor posible que podía tener. Todos los profesores eran jesuitas con estudios muy sofisticados y aprendí lenguas muertas como el latín, raíces griegas, el estudio de la historia era una belleza, la religión se abordaba de una manera muy jesuita. Yo soy quien soy en buena parte por esa formación jesuita que tuve.

—¿ Es un hombre de fe?

—Sí tengo fe, pero no soy un hombre religioso.

—Si le gusta tanto Granada, imagino que le gusta el vigorón.

—Soy asistente de la plaza a comer vigorón y cacao [ríe]. No hay viaje en el que no me siente a disfrutar de un vigorón.

Hernaldo es uno de los artistas más reconocidos de Nicaragua. CORTESÍA / PI
Hernaldo es uno de los artistas más reconocidos de Nicaragua. CORTESÍA / PI

—¿Cómo se fue inclinando hacia la música?

—En mi niñez tuve una casa muy musical, mi madre tiene un oído privilegiado y es una gran bailarina, es una campanita, es música con pierna, es una persona muy alegre. Mi papa gustaba mucho de los boleros, los oí tanto que creo que por eso llegué incluso a detestarlos en un momento dado. Así que esa fue la semilla y además me tocó vivir la explosión de los 70 siendo niño, una década prodigiosa, virtuosa.

Estudiando Derecho me di cuenta de que era un oficio que estaba consciente que me gustaba, pero también estaba muy consciente de que no me iba a gustar ejercerlo, porque yo había visto toda mi vida ejercer el derecho a mi padre, había trabajado con él algún verano como pasante».

Hernaldo Zúñiga.

—¿Quién fue su primer ídolo?

—Mi primer ídolo fue Cat Stevens, ha sido el único que he tenido, yo devoraba todo lo que aparecía de él, pegaba fotos e incluso me quería parecer a él.

—¿Cómo se da el momento en el que tiene que decidir entre ser abogado o artista?

—Fue menos difícil de lo que parece, porque ya estudiando Derecho me di cuenta de que era un oficio que estaba consciente que me gustaba, pero también estaba muy consciente de que no me iba a gustar ejercerlo, porque yo había visto toda mi vida ejercer el derecho a mi padre, había trabajado con él algún verano como pasante. Era un mundo que sentía muy ajeno, pero a la vez me encantaba el estudio del Derecho.A la hora de decidirme por la música, yo no sabía lo que iba a hacer, soy muy honesto,ya tenía mucho éxito como cantante, pero yo no tenía claro si eso siempre iba a ser así. Yo tenía muchas dudas si iba a ser un cantante profesional o una especie de afición muy activa, muy seductora.

—Hábleme de sus enamoramientos.

—Tuve un talante enamoradizo,era una persona contradictoriamente tímida. Digo contradictorio porque era una persona de amigos, me gusta mucho, disfruto y vibro con el calor de la amistad.Tuve mi primera novia joven, me enamoré locamente de mi vecina que me llevaba 10 años, a ella le escribí alguna letra amorosa y se la mandé a su casa.

—Se enamoró desde muy temprano…

—Fui muy precoz en eso, me enamoraba muy fácil, pero en silencio, no me atrevía a expresarlo, hasta que tuve mi primera novia a los 11 años y ella tenía 9 años y medio y fuimos novios intermitentemente hasta los 15 años, siendo ya adolescentes.

—¿Ya de grande, cuándo conoció el amor?

—Muchas veces, pero he tenido amores muy importantes que han marcado mi agenda personal, algunas se han quedado en canciones. Nunca pasaba más de 1 año sin tener novia.

—¿Era mujeriego entonces?

—¡No, no! Tuve muchas novias,pero no era mujeriego. Ya cuando tenía novia me volvía un señor, un señor muy comprometido con mi novia.

—¿Cómo conoció a su actual esposa?

—A mi actual esposa la conocí en casa de una amiga en común que tenía en Madrid.

—¿Después de conocerla, ya viviendo con ella, logró escribirle alguna canción?

—Sí, mi esposa tiene un montón de canciones, le empecé a escribir desde el día uno y todavía sigo haciéndolo.

—¿Qué palabra describiría a Hernaldo Zúñiga?

—No lo sé, no te sabría decir, eso les toca a ustedes… a los demás [ríe].

—¿Alguna anécdota que jamás podrá olvidar?

—Es que tengo muchas, sería muy injusto solo decirte una. Por ejemplo, nosotros por lo menos dos veces al mes hacíamos excursiones a una de las fincas de los amigos, el gran placer de fin de semana era ir a caballo hacia el municipio de Tisma, monte adentro,donde cazábamos palomas, liebres o garrobos para comerlos.

—¿Hay algo a lo que usted le teme?

—La verdad podría sonar como arrogante, pero soy muy poco temeroso. Es más ahora que usted me lo pregunta, creo que así en abstracto no le temo a nada. Obviamente cuando se te enferma un hijo, cuando un pariente se pone en un estado de gravedad, hay un temor a la pérdida. Pero digamos que cruzo esos puentes cuando tengo que cruzarlos, no antes. No ando atormentándome con el temor del temor.

—¿Imagino que practica algún deporte para mantener la vigorosidad y la juventud que refleja?

—Corro, levanto pesas y como bien.

—¿Falta mucho para que se retire de los escenarios?

—Hace algunos años pensaba que mi retiro sería al cumplir los 60 años, pero siento que mi voz es mejor en la madurez, se enriqueció y soy mejor intérprete que cuando era joven. No hay que anticiparse a las cosas, no tengo fecha de caducidad, por ahora.

*Este artículo se publicó originalmente en la edición centroamericana de la revista ¡HOLA!


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