En abierto desafío al gobierno de Maduro la oposición venezolana suma hoy 121 días en protestas que han derivado en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y que hasta ayer sumaban más de un centenar de muertes.
Por JOSÉ DENIS CRUZ
MANAGUA – Desde hace cuatro meses decenas de altares improvisados han aparecido en las calles de Caracas, Venezuela. Desde hace cuatro meses protestas diarias de ciudadanos expresan el descontento con el Gobierno del presiente Nicolás Maduro, del que dicen a irrespetado la separación de poder del país. Desde hace cuatro meses la ciudad está militarizada por la Guardia Nacional que reprime hasta las manifestaciones más pacíficas. Y desde hace cuatro meses los venezolanos “dejaron de sentir miedo”.
Los altares, como el que se ubica en la avenida Libertador de Caracas, son por las personas muertas en la cruentas contra los militares y policías que defienden al Gobierno y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que realiza hoy el presidente de Venezuela y que ha dejado más de un centenar de personas sin vida, como la del joven Neomar Lander (17 años), cuya muerte, el 8 de julio, se produjo por un impacto en el pecho. El adolescente residía en el Estado de Miranda, en el centro del país.
Su muerte ocurrió a las 4:40 p.m. Minutos antes se escucharon detonaciones de la Policía Nacional en la Avenida Libertador. Neomar, vestía short verde olivo, camisa blanca, cargaba una mochila, caminaba justo a la entrada del paso a desnivel que conecta con la vía Francisco Miranda, y protegía su cabeza con un casco de motorizados. A los pocos segundos su cuerpo cayó al asfalto. “Ambulancia, un muerto” gritaban horrorizados sus compañeros, entre la penumbra de gases lacrimógenos y la lluvia de perdigones.
En ese momento su mamá, Sugeimar Bestalia Armas, se encontraba a pocos kilómetros de la autopista, atrincherada en barricadas porque horas antes las fuerzas policiales reprimieron la protesta pacífica que sostenían en una plaza de la capital. “Llegamos juntos a Plaza Altamira, pero luego empezó la represión de la Policía, todo el mundo se dispersó, y no supe el rumbo que tomó mi hijo. Después me dijeron que por Instagram lo reportaron como muerto”, narra Armas a desde Caracas.
“La persona que me informó su muerte supo por Instagram, yo le llamé para confirmar y me dijeron que sí había sido él, pero que los paramédicos se lo llevaron a una clínica. Llegó sin vida al hospital”, agrega Sugeimar, una mujer que habita a 45 minutos de la capital y que desde abril pasado ha protestado para exigir la renuncia del presidente Maduro. Está cansada de la escasez de alimentos y medicinas. “La situación es bárbara y creo que Venezuela está en un estado crítico”, considera.
Sugeimar, dice, es apartidistas y expresa que su participación en las manifestaciones en Caracas es por la dura situación económica y política que vive su país. A pesar de haber perdido a su hijo, el joven de 17 años que aspiraba con ser bartender e irse a España, afirma no tener miedo. “Estos días han sido fuertes. ¿Cómo voy a tener miedo? Ya mi hijo dio su vida en las calles y a estas alturas cómo voy a retroceder, no pienso retroceder porque la mejor justicia para él y para todos los caídos es que este Gobierno caiga”, exclama desde el teléfono.

TESTIGOS
El pasado 3 de mayo, a eso de las 4:45 de la tarde, el joven Pedro Michel Yammine Escobar, de 22 años, fue arrollado por una tanqueta de la Guardia Nacional de Venezuela. El fotógrafo Iñaki Zugasti recuerda con dureza el allanamiento de las fuerzas militares contra las personas que se encontraban en una avenida cualquiera de la ciudad. “Pasaron por encima de gente, atropellaron a personas, y lo viví a metros de distancia”, narra el reportero gráfico.
Escobar llegó a un centro hospitalario con las costillas y ambos omóplatos fracturados, y con varias cortadas y raspones, reportaron los medios. Ese joven que fue arrollado dos veces era justamente el aprendiz de fotógrafo de Zugasti. “Y para colmo el muchacho que fue arrollado era un estudiante de fotografía al cual le había dado clases, eso fue lo más fuerte que he vivido”, rememora Zugasti mientras comenta que quienes están poniendo cara a los enfrentamientos son jóvenes.
“En ese proceso de protestas, que arrancó el primero de abril ha sido la sociedad civil la que sale a protestar, sin embargo se generó un frente de jóvenes y estudiantes, hasta menores de edad que han hecho frente a la represión. Las ballenas (tanquetas) que disparan agua a alta presión dañan a las personas, eso ha tenido una evolución y cada día la sociedad ha sido más agredida. Los muchachos que son llamados “resistencia” no están vinculados a ningún partido”, aclara.
Las manifestaciones en contra del Gobierno de Nicolás Maduro se extienden por todo el país. Al nororiente de Venezuela, en el estado de Anzoátegui, habita Ana Martínez, un joven que labora en la unidad de primeros auxilios de la Universidad de Oriente y que desde el inicio de las protestas ha visto morir a tres ciudadanos: César Pereira, Isael Macadan y Rafael Canache. “Lo más impactante es que quienes mueren son jóvenes, la edad promedio es de 14 y 19 años”, precisa.
Cada día Martínez, una estudiante universitaria a la que solo le falta un año para convertirse en médico, inicia su jornada a las nueve de la mañana y regresa pasadas las 10 de la noche. En ocasiones le ha tocado cubrir tanto las protestas pacíficas de Estado como las manifestaciones violentas entre opositores y miembros de la Guardia Nacional. “He estado en varias marchas, y la gente no da motivos para que los repriman”, lamenta.
La auxiliar comparte el sentir de los protestantes, pues asegura que en Venezuela hasta hace 8 años tenía aspiraciones de vida. Hoy no. “Yo no tengo futuro, no me puedo comprar una casa, no puedo comprarme un carro, esos son proyectos de vida de un joven en Venezuela. Tengo 10 amigos que está fuera del país, y otros piensan irse. Todos los días pienso en irme, pero sin título no puedo, aquí está mi familia y a mí me encanta vivir aquí, y eso me retiene”, expresa.

OTRAS ALTERNATIVAS
Hoy es un día decisivo para Venezuela. Y ante la Asamblea Nacional Constituyente que elige hoy Maduro un grupo de jóvenes propone seguir protestando, pero de manera pacífica. Óscar Carvajal es un activista urbano y defensor de los derechos del peatón desde hace 10 años y en las últimas semanas se ha enfocado en buscar alternativas, pero siempre en las vías, pues considera que “la democracia se defiende desde la calle, no desde la casa”.
“Por ejemplo en estos dos meses surgió un grupo que se llama “Dale letra”, que son pancartas hechas con mensajes que se exponen en otros espacios, hay una necesidad de reivindicar nuestros derechos. También existe un grupo que se monta a los buses con un marco de utilería que brinda información para reivindicar las informaciones que no se pueden anunciar en televisión”, agrega.
Carvajal cuenta que días antes habían signos de diálogos entre el Gobierno y los opositores, incluso supo de reflexiones gubernamentales que consideraban que la Constituyente “no es un buen negocio político”. “El presidente está entrampado en esa jugada”, dice. Su análisis parte de que si se realiza la ANC va a generar un descalabro y “le demostrará al mundo de qué son capaces”.
“Y se echa para atrás también daría muestra de fracaso, es una jugada poco desesperada. Creemos que hay otros espacios para expresar lo que queremos. Estamos seguros que la Constituyente no va a resolver los problemas de hambre, de servicios públicos que atraviesa Venezuela”, insiste el dirigente social. “Me he dedicado a promover otras formas de protestas, que no incluye confrontación con los cuerpos de seguridad del Estado”.

“SÍ A LA CONSTITUYENTE
A 2,161 kilómetros de Venezuela, en Nicaragua, el grupo Los Guaraguao, en medio de la ovación de centenares de personas que asisten a su concierto en el Teatro Nacional Rubén Darío, muestra su respaldo a la Asamblea Nacional Constituyente. “Tenemos pueblo para seguir avanzando, tenemos pueblo que respalda la revolución, y por eso la Constituyente el 30 de julio (hoy) sí va”, dijo uno de los intérpretes. Como ellos hay muchos en el país sudamericano que creen que reformar la Carta Magna es una solución para alcanzar la paz.
La candidata número uno por Cumaná (Sucre), la diputada Tania Díaz, aspira a ocupar una curul de las 545 que conformarán la Asamblea Nacional Constituyente que se escogerá hoy. Ella se separó del actual Parlamento para incorporarse a la propuesta de reforma que impulsa Maduro, pues cree que es la solución a “conquistar la paz y abrir espacios de diálogo”. “Lo que va a pasar en Venezuela es que se va a establecer la ANC, van a converger todos los sectores y vamos a establecer un camino pacífico”, argumentó.
-Exdiputada, ¿la ANC va a resolver los problemas económicos y políticos que enfrenta su país?
-Claro. Vamos a buscar la solución entre hermanos venezolanos sin la imposición de ninguna potencia extranjera, sin imposición de ninguno de los poderes fácticos internacionales. Vamos a resolver los problemas entre los venezolanos porque la Constituyente tiene tres opciones: transformar el Estado, reformar la Constitución y te permite redactar leyes constitucionales para modificar las cosas que tengamos que modificar, responde Díaz.

A su criterio, las dificultades económicas que enfrenta Venezuela responden a un bloqueo de parte de “poderes fácticos”. La candidata a la ANC aclara que la Constituyente no disuelve la actual Asamblea Nacional, y narra que en 1999, cuando hubo un referéndum popular impulsado por el fallecido presidente Hugo Chávez, se encontraban en el mismo Palacio Legislativo dos salones: en uno el activo Congreso de la República y en el otro la Asamblea Nacional Constituyente. “Fue una cosa democrática y hermosa”, rememora.
Sobre el centenar de muertes que ha registrado la Fiscalía venezolana debido a las protestas, la exdiputada justifica que ha habido un engaño a la opinión pública internacional sobre las condiciones de los fallecidos. Según ella, se ha realizado una investigación en conjunto con el Ministerio de Comunicación en la que se han conseguido pruebas que implican a diputados opositores de la Asamblea Nacional, “quienes han ido a sectores populares a contratar a menores de edad para entregarles armas de fabricación casera”.
“La muerte de esos jóvenes está siendo instigada por los factores políticos de la derecha, la mayoría de las muertes alrededor de las manifestaciones, hay gente que ha muerto y ni siquiera estaban participando en las manifestaciones, por ejemplo el caso de una señora que murió porque le lanzaron una botella de agua congelada desde el balcón de un edificio”, refuta la candidata oficialista, quien considera que con la ANC se debe crear “una comisión de la verdad” para aclarar las defunciones.
-¿No hay excesos de violencia de parte de los cuerpos de seguridad del Estado?
“La política del Gobierno venezolano es que salgan con armas dispersivas, mientras la oposición les pone a menores de edad armas letales. Y cuando ha habido algún exceso esos funcionarios están en prisión”, contesta. La política oficialista también acusa que “la dictadura la tiene la derecha venezolana por su ambición de poder, lo único que quieren es que Nicolás Maduro deje el poder y el liderazgo político de la revolución no va a entregar el poder a menos que se lo ganen democráticamente”.

“Caracas vive una ola de violencia sin precedentes”, dice por su parte Manuel Ríos, otro joven que cumplirá 20 años en septiembre próximo. Está en una avenida de la capital venezolana. Se encuentra acompañado por decenas de ciudadanos que ponen barricadas a pesar de una prohibición hecha por Maduro el pasado jueves. Venezuela llega hoy a una convocatoria para elegir una ANC en medio de una guerra campal que inició el primero de abril de este año. “Vencimos el miedo a la muerte hace mucho”, enfatiza Ríos.
*Este reportaje fue elaborado días antes de las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente. El reportero gráfico de Venezuela Iñaki Zugasti colaboró con las fotos.

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